Cuando te veo me acribillan dos extraños sentimientos. El primero es una sensación de pena, que me va comiendo poco a poco. Una pena terrible hacia ti, no hacia mi... mis penas ya me las comí en su momento. Cuando me miras, así desde lejos y se te nubla la vista, miles de recuerdos lejanos vienen a mi cabeza. -Te amé- pienso. El segundo es una terrible ansia por el rencor, un defecto crónico en mi vida que debo corregir con el tiempo. Me tachan de vengativo y rencoroso, dicen que eso demuestra que no la he olvidado, o que estoy dolido. Que digan lo que quieran. Lo que siento y lo que viví sólo lo sé yo, el resto es aventurarse en propósitos universales, como ser buena persona y perdonar a todo el mundo, dejar el rencor de lado y poner buena cara a quien te
jodió por todos lados, y muchas otras arengas para gente de bien.
Cuando uno cae y se encuentra en el lodo, atrapado y enterrado, solamente posee tristeza y rencor. "Saldré de esta y cuando salga verás..." , a veces me siento un cabrón, otras me enorgullezco de salir del pozo y conseguir hacer frente a ese monstruo que me carcomía la conciencia, el corazón y, si me apuras, el aliento.
En la caída llevé conmigo
la poesía de Rosalía de Castro y ahora, cuando leo nuevamente aquellos poemas, sonrío. Aprendí mucho, para próximas lecciones.Supongo que el día de mañana, entraré en razón, me convertiré en la persona que debo ser, y te hablaré como si nada hubiese pasado, como si todo el daño que conseguiste hacerme, no fuera mas que una broma pesada. Así es la vida.
Mientras tanto, recuerdo aquel poema de Rosalía:
TI ONTE, MAÑÁN EU
Caín tan baixo, tan baixo,
Que a luz onda min non vai;
Perdín de vista as estrelas
E vivo na escuridá.
Mais, agarda... ¡O que te riches
Insensibre ó meu afán!
Inda estou vivo... inda podo
Subir para me vingar.
Tirá pedras ó caído,
Tiraille anque sea un cento;
Tirá... que cando caiades
Hanvos de face-lo mesmo.
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Traducción al castellano :
TÚ AYER, MAÑANA YO
Caí tan bajo, tan bajo,
que la luz hacia mi no viene;
perdí de vista las estrellas
y vivo en las escuridad.
Mas, aguarda...¡Lo que te reíste
insensible a mi afán!
Aún estoy vivo..., aún puedo
Subir para (me) vengar.
Tiradle piedras al caído,
tiradle aunque sea un ciento;
tiradle... que cuando caigais,
os han de hacer lo mismo

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